𝐃𝐢𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐏𝐮𝐧𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐛𝐚𝐭𝐞 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐧𝐠𝐮𝐞 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐂𝐨𝐫𝐫𝐞𝐝𝐨𝐫 𝐈𝐧𝐭𝐞𝐫𝐨𝐜𝐞𝐚́𝐧𝐢𝐜𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐭𝐞𝐠𝐞𝐫 𝐥𝐚 𝐬𝐚𝐥𝐮𝐝 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐛𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧

En un despliegue sin precedentes, la Dirección Regional de Salud de Puno, ha desplegado un equipo de élite de especialistas con una misión clara: proteger la salud de los pobladores más expuestos ante la amenaza del dengue. Trasladándose desde la capital regional hasta el centro poblado de Loromayo, en el distrito de San Gabán, una comitiva integrada por expertos en epidemiología, promoción de la salud, control de vectores y laboratorio de metaxénicas, para constatar en el terreno, la operatividad de las acciones diseñadas para evitar la propagación del virus.

El trabajo de fortalecimiento comenzó con una jornada de capacitación intensiva dirigida al personal de salud de los puestos de Loromayo y Lechamayo, así como al personal del Centro de Salud de San Gabán; principalmente a la Brigada de Prevención y Control de Dengue, cuyos integrantes reafirmaron su compromiso en una labor ardua y fundamental. Los esfuerzos se concentran en salvaguardar la salud de las familias mediante el fortalecimiento de la vigilancia sanitaria en toda la jurisdicción que abarca Chacaneque, Puerto Manoa y sus sectores aledaños.

A lo largo de esta extensa zona del corredor interoceánico, el personal de salud asignado ha intensificado las intervenciones con un objetivo central: reducir la presencia del Aedes aegypti, el zancudo transmisor del dengue. Las estrategias combinan el trabajo técnico con la participación comunitaria, buscando no solo controlar al vector, sino también empoderar a los pobladores con herramientas sostenibles para mantener sus entornos libres de criaderos.

CASA POR CASA

Una de las labores más minuciosas que realizan los equipos es el recorrido casa por casa. Durante estas inspecciones domiciliarias y peridomiciliarias, los especialistas identifican recipientes que acumulan agua y que podrían convertirse en potenciales criaderos del mosquito. Cabe destacar que, en cada vivienda, el personal de salud orienta a las familias sobre la importancia de eliminar objetos en desuso como llantas, botellas, así como el correcto tapado de los depósitos de almacenamiento y la práctica esencial del lavado y escobillado periódico para romper el ciclo de reproducción del vector.

Paralelamente a estas acciones de prevención, se ejecuta un riguroso tratamiento entomológico en aquellos depósitos de agua que no pueden ser eliminados. Allí, el personal especializado verifica la presencia de larvas y aplica larvicidas para interrumpir el ciclo biológico del zancudo. Estas intervenciones técnicas forman parte de una estrategia integral de control vectorial orientada a disminuir los niveles de infestación en las zonas de mayor riesgo de transmisión dentro de la región.

CULTURA DE PREVENCIÓN

La sensibilización de la población se refuerza mediante la eliminación controlada de criaderos, una actividad que se realiza con el acompañamiento directo de los brigadistas. Al fomentar la participación activa de los vecinos, se busca consolidar una cultura de prevención que trascienda las visitas del personal de salud. La disposición adecuada de objetos inservibles y la corresponsabilidad en el mantenimiento de los espacios limpios se han convertido en pilares de esta cruzada sanitaria.

Completando el esquema de intervención, los equipos desarrollan una búsqueda activa de febriles, una acción prioritaria que consiste en visitar los hogares para identificar oportunamente a personas con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares o malestar general. Ante cualquier signo de alarma, se realiza una evaluación inicial, el registro epidemiológico correspondiente y la orientación inmediata para acudir al establecimiento de salud más cercano.

Gracias a este abordaje, la Diresa Puno fortalece la vigilancia epidemiológica y reduce el riesgo de transmisión, demostrando que el trabajo articulado entre autoridades, profesionales de la salud y comunidades es la principal barrera contra el dengue en la región altiplánica.